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Relájate y disfruta: maridaje emocional

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La nueva ola de amantes del vino en México va creciendo aceleradamente. El consumidor mexicano está cada vez mejor informado y el vino ha dejado de tener esa etiqueta de formalidad, elitismo y exclusividad de la gente mayor, para darle paso a un público cada vez más joven que se esmera por ampliar sus conocimientos, y se preocupa por dar a conocer y difundir la cultura del vino.

Por Juan Carlos Martín

Quise escribir este  artículo porque los jóvenes estamos buscando nuevas formas para disfrutar del vino, nuevas tendencias en la cual los matices del vino sean el centro de atención para experimentar distintos sentimientos. Un ejemplo de esto se menciona en la edición número 3 de la revista Vinísfera en cuya sección “Pregúntale al Sommelier” entrevistan a un buen amigo mío: Diego Hernández, quien habla del maridaje del vino con la música. Al igual que en el maridaje emocional tenemos al vino como común denominador.

La primera vez que escuche el término  “maridaje emocional” fue en una cata dirigida por Mariana Salinas, una gran amiga y conocedora, la cual desde ese momento me ayudó a cambiar mi visión del vino para llevarla a otro nivel.

La mayoría de nosotros ha escuchado hablar de lo que es el maridaje, el cual de inmediato relacionamos directamente con empatar el vino y la comida (otro tema que no está libre de polémica), pero pocos hemos escuchado hablar del maridaje emocional o sentimental, que desde mi punto de vista no sólo tiene que ver con tu estado de ánimo, sino con dejarte envolver  por la notas y matices de una copa de vino y relacionarlos con un entorno o situación.

¿Se han preguntado por qué abrimos una botella de vino espumoso cuando celebramos algo? O ¿por qué desde jóvenes -o incluso desde niños- tenemos la fantasía de descorchar una botella sacada de una canasta de picnic mientras observas el atardecer junto a la pareja de tus sueños?

Quizá no tenga una respuesta científica para esto, pero mi idea y propuesta para el maridaje emocional es dejar de ver al vino como un actor secundario en nuestra obra, ya que siempre que ponemos a trabajar nuestra imaginación lo primero que hacemos es pensar en un entorno y  dejamos al vino como un complemento, siendo que el vino puede ser el actor principal y sobre él podemos desarrollar la trama, los personajes y las locaciones.

Quizá lo hemos hecho pero no teníamos ni idea que existía este concepto. Es hora de que nos demos cuenta de las maravillas que nos estamos perdiendo al no considerarlo de esta manera.

Hagamos este ejercicio más seguido, puede que nos ayude a salir de la rutina de la vida diaria, de los problemas y del estrés, para viajar a un mundo paralelo donde el protagonista es el vino y los límites los pones tú.

En el maridaje emocional, el vino tiene todo el potencial para ser el centro de atención de un momento que estemos viviendo, para fantasear, y ¿porqué no?,  llevar a cabo lo que nos dicte nuestra imaginación mediante las notas o la estructura del vino.

Ejemplos de maridajes emocionales: cuántos de nosotros no hemos probado un Chardonnay o un Sauvignon Blanc con fuertes notas tropicales de piña y coco, y decimos: “con este vino me gustaría estar en la playa en un soleado día de verano”, y nuestra imaginación empieza a volar y sentimos que estamos ahí.

O cuántos de nosotros no hemos imaginado o realmente disfrutado de una buena copa de un tinto gran reserva, con fuertes notas de roble, eucalipto, y mentol mientras estamos sentados  con nuestra pareja frente a la chimenea en una relajante cabaña en un bosque de pinos.

O simplemente disfrutar de nuestro vino favorito o del diario, en la comodidad del lugar más ameno de tu casa, mientras disfrutas de la soledad, o de la siempre grata compañía de un buen libro.

El maridaje emocional no tiene límites, el único límite es nuestra imaginación.

Los seres humanos tenemos la capacidad de sentir y expresar nuestras emociones. El vino y los sentimientos van de la mano. Aprovechemos los dones que tenemos y abrámonos a experimentar lo que nos dicte nuestra fantasía, dejémonos llevar por nuestra imaginación.

Llevemos el mundo del vino al siguiente nivel.

Juan Carlos Martín es sommelier tapatío

11 Comentarios


  1. Me parecio un poco extensa la nota, pero esta buena


  2. Felicidades! Juan Carlos

    • juan carlos martin

      muchas grqacias 🙂


  3. Hermano!
    Gracias por la nota y felicidades! neta que hace falta gente joven en el Vino, no importa que no sean jovenes de edad!. Un Abrazo!!.. Diego R.

    • juan carlos martin

      Gracias Diego un abrazo para ti tambien!!
      Y vamos para adelante con esto del vino 🙂


  4. Ey lic felicidades a k orgullosa stoy d ti jajajjaja.. no neta k felicidades x estoo 😉 =D


  5. Hey..!! felicidades mi lic.. muy bueno!!!


  6. felicidadess juan carlos me gusto muchoo como abordaste el tema! exito!


  7. Tienes toda la razon, el maridar el vino con el estado de animo, no solo cuando estas contento, sino cuando estas en esos dias que no te encuentras, y entonces es ahora de descorchar una botella de vino y beber un par de copas y dejar que fluyan sin tener que ser catador, por el simple hecho de alimentar tu estado de animo.
    Saludos: Luis E Baldini.


  8. que buen articulo, me gusto mucho

    y si, usemos nuestra imaginación

    pongamos en practica el maridaje emocional

    (Y)


  9. eso es todo bro, nomas cuidate el higado man!!! jajaja

    saludos y un abrazo

    felicidades

    Atte: Davis.

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