Microbiología al rescate en Baja California

Expertos del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (México) estudian y combaten a los hongos causantes de enfermedades del tronco de la vid, según esta nota aparecida originalmente en el diario mexicano El Universal.

En el siglo XIX, Louis Pasteur rescató a la industria vitivinícola francesa con sus hallazgos sobre la fermentación y un proceso de calentamiento de bebidas que lleva su nombre: la pasteurización. Hoy, expertos del Centro de Investigación Científica y Educación Superior en Ensenada (CICESE) también quieren decir ¡salud! con un buen vino mexicano, obtenido a partir de vides y uvas libres de hongos patógenos.

Debido a la importancia de la producción vitivinícola en esa ciudad porteña y en toda la franja costera de Baja California, los expertos de la División de Biología Experimental y Aplicada del CICESE, apoyados por la Fundación Produce y el Conacyt, enfocan sus esfuerzos al análisis y combate de las llamadas enfermedades del tronco de la vid.

Dichos trastornos, producidos por hongos dañinos, se han extendido durante el último lustro por los viñedos de todo el orbe debido a la influencia de factores como el calentamiento global y aunque pueden provocar la muerte de la planta, su efecto más común se expresa en modificaciones tanto en el aspecto de la misma como en el contenido de azúcar y forma de las uvas (se tornan rugosas como pasas).

Esto afecta no sólo el color y sabor de los frutos y por ende del vino: también merma el rendimiento de las cosechas, lo cual aumenta costos de producción y ocasiona pérdidas económicas aún no cuantificadas, pero que en relación con sólo dos infecciones (causadas por los hongos Eutypia lata y Botryosphaeria) se estiman en 20 millones de dólares tan sólo en Baja California.

Con su clima templado y sus constantes corrientes de vientos marítimos, ese estado concentra 2 mil 500 de las 3 mil 350 hectáreas que son cultivadas con vid en el territorio nacional, de acuerdo con informes de la Asociación Nacional de Vitivinicultores A.C.

Sin embargo, la falta de agua para riego, aunada a la baja calidad de la misma y la escasez de precipitaciones pluviales han facilitado el crecimiento de vides estresadas, mucho más vulnerables ante el ataque de hongos entre los que se encuentran, además de los ya mencionados, el Fomitipora punctata, el Stereum hirsutum, el Phaeoacremonium y el Phaeomoniella chlamydospora.

Brotes raquíticos

“Durante la primavera las plantas afectadas generan brotes muy raquíticos y casi no tienen frutos; este deterioro es progresivo, pues conforme pasa el tiempo producen menos y eventualmente llegan a morir”, explica la líder de este trabajo de investigación, la microbióloga Rufina Hernández Martínez.

Foto: Carlos Valenzuela
brotes de la vid, en un viñedo bajacaliforniano ubicado en el Valle de Guadalulpe

Agrega que tras detectar dichos problemas realizaron nueve muestreos dirigidos hacia zonas específicas en viñedos de la región: ocho en el valle de Guadalupe y uno en el de Santo Tomás, con el resultado de que 30% de las plantas analizadas presentaban infecciones: “no quiere decir -aclara- que ése sea el porcentaje de viñedos afectados en toda Baja California, sino sólo de las plantas que vimos que tenían síntomas de decaimiento.”

Nota publicada el 28 de diciembre de 2009.

Ver la nota completa en: http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/5069.html


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