{"id":1369,"date":"2008-05-01T20:06:29","date_gmt":"2008-05-02T02:06:29","guid":{"rendered":"http:\/\/vinisfera.com\/r\/?p=1369"},"modified":"2011-03-02T12:47:46","modified_gmt":"2011-03-02T18:47:46","slug":"bailar-o-caminar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vinisfera.com\/r\/archivo\/1369","title":{"rendered":"Helio Oiticica y Francis Al\u00ffs: La calle es primero"},"content":{"rendered":"<h3>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando un artista prefiere cerrar su estudio y salir a la calle? Presentamos la propuesta de dos influyentes artistas cuyas obras han brotado, crecido y desarrollado alrededor de la gran ciudad latinoamericana y todo aquello que ofrece a su paso, a su ritmo.<\/h3>\n<h6>Por Beatriz Bastarrica<\/h6>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Con todo, con todos, desde el todo. Latinoam\u00e9rica, gente, movimiento. La epopeya de Helio Oiticica y Francis Al\u00ffs.<\/p>\n<p>\u00abQuiero extender el principio de apropiaci\u00f3n a las cosas del mundo con las que me encuentro en las calles, en los terrenos bald\u00edos, en los campos, en el mundo ambiente, en fin -cosas que no ser\u00edan transportables, pero para las cuales yo llamar\u00eda al p\u00fablico a la participaci\u00f3n &#8211; ser\u00eda eso un golpe fatal al concepto de museo, galer\u00eda de arte, etc. y al propio concepto de &#8216;exposici\u00f3n&#8217;-.\u201d<\/p>\n<figure id=\"attachment_1385\" aria-describedby=\"caption-attachment-1385\" style=\"width: 488px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1385\" title=\"Parangol\u00e9, Cuento de hadas\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Parangol%C3%A9-Cuento-de-hadas.jpg?resize=488%2C352\" alt=\"\" width=\"488\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Parangol%C3%A9-Cuento-de-hadas.jpg?w=488&amp;ssl=1 488w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Parangol%C3%A9-Cuento-de-hadas.jpg?resize=300%2C216&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 488px) 100vw, 488px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1385\" class=\"wp-caption-text\">Parangol\u00e9, 1964, H\u00e9lio Oiticica y Cuento de hadas, 1995, Francis Al\u00ffs, Foto: Laureana Toledo<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00c9stas son palabras del artista brasile\u00f1o Helio Oiticica (1937-1980), nieto de anarquista, co-fundador del movimiento neo-concreto, idealista impenitente y pensador complejo quien, durante las d\u00e9cadas de los 60 y 70 del pasado siglo, produjo un corpus art\u00edstico \u2013piezas materiales, experiencias e ideas- que s\u00f3lo desde hace unos a\u00f1os parece estar alcanzando el reconocimiento internacional que merece.<\/p>\n<p>Oiticica se intern\u00f3 en las favelas y, a partir de ellas, propici\u00f3, instig\u00f3, todo un mundo de \u201cvivencias\u201d \u2013sus <em>parangol\u00e9s<\/em>, capas de color con poemas escritos, se activan por medio del baile de quien las viste; sus <em>bolides<\/em>, trans-objetos compuestos de m\u00faltiples partes m\u00f3viles que invitan al p\u00fablico a manipularlos para alcanzar su terminaci\u00f3n; los <em>penetrables<\/em>, finalmente, surgen como estructuras para-arquitect\u00f3nicas en las que el espectador debe introducirse f\u00edsicamente, para convertirse, entonces, en actor-, instancias todas que ten\u00edan como uno de sus objetivos principales reestructurar la experiencia art\u00edstica.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1373\" aria-describedby=\"caption-attachment-1373\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1373\" title=\"Bolide 2, 1963-1964, H\u00e9lio Oiticica\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-2-1963-1964-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=500%2C532\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"532\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-2-1963-1964-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-2-1963-1964-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=281%2C300&amp;ssl=1 281w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1373\" class=\"wp-caption-text\">Bolide 2, 1963-1964, H\u00e9lio Oiticica<\/figcaption><\/figure>\n<p>Un \u201cestado de invenci\u00f3n colectiva\u201d es b\u00e1sicamente lo que Oiticica persigui\u00f3 con su particular estrategia creativa. El arte ya no ser\u00e1 mera contemplaci\u00f3n pasiva. Las obras ya no permanecer\u00e1n inertes, aisladas, detenidas. El color ya no ser\u00e1 un medio, sino un fin, un ente aut\u00f3nomo y activo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1374\" aria-describedby=\"caption-attachment-1374\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1374\" title=\"Bolide 10, 1965, H\u00e9lio Oiticica\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-10-1965-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=500%2C323\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-10-1965-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Bolide-10-1965-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=300%2C193&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1374\" class=\"wp-caption-text\">Bolide 10, 1965, H\u00e9lio Oiticica<\/figcaption><\/figure>\n<p>Oiticica demanda la colaboraci\u00f3n de todos, y se exige a s\u00ed mismo la inclusi\u00f3n de todos \u2013todos los que importan-. Su <em>bolide<\/em> titulado \u201cCara de caballo\u201d (1966) es, por ejemplo, una caja-homenaje a uno de los delincuentes m\u00e1s buscados en el R\u00edo de Janeiro de la \u00e9poca, a la saz\u00f3n amigo personal del artista en la favela de Mangueira. Un pedazo de intrahistoria visceral, torcida y apasionante por su formidable sesgo personal.<\/p>\n<p>\u201cQuer\u00eda, aqu\u00ed,\u201d dice, \u201chomenajear\u00a0 a lo que yo creo que es la revuelta social individual: \u00e9se que llamamos \u2018bandido\u2019. Esa clase de pensamiento es peligrosa pero muy necesaria para m\u00ed: hay un contraste, un car\u00e1cter ambivalente, en el comportamiento del hombre marginal: m\u00e1s all\u00e1 de una gran sensibilidad, subyace un car\u00e1cter violento, y muchas veces, generalmente, el crimen es una suerte de b\u00fasqueda desesperada de la felicidad. Conoc\u00ed a Cara de Caballo personalmente, y puedo decir que era mi amigo, pero para la sociedad era el enemigo p\u00fablico n\u00famero uno, buscado por cr\u00edmenes y asaltos audaces \u2013Lo que me dejaba perplejo entonces era el contraste entre lo que conoc\u00eda de \u00e9l como amigo, como alguien con quien hablaba en un contexto de la vida diaria como har\u00eda con cualquier otra persona, y la imagen creada por la sociedad, o la forma en la que su comportamiento se desplegaba ante la sociedad.\u201d<\/p>\n<p>Y, de nuevo: \u201cQuiero extender el principio de apropiaci\u00f3n a las cosas del mundo\u2026\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1378\" aria-describedby=\"caption-attachment-1378\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1378\" title=\"Grand Nucleus, 1960, H\u00e9lio Oiticica\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Grand-Nucleus-1960-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=500%2C373\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Grand-Nucleus-1960-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Grand-Nucleus-1960-H%C3%A9lio-Oiticica.jpg?resize=300%2C223&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1378\" class=\"wp-caption-text\">Grand Nucleus, 1960, H\u00e9lio Oiticica<\/figcaption><\/figure>\n<p>A\u00f1o 1992, M\u00e9xico Distrito Federal. Otro artista, \u00e9ste originario de B\u00e9lgica pero residente desde hace ya algunos a\u00f1os en la ciudad de M\u00e9xico, sale a pasear por las calles aleda\u00f1as al Z\u00f3calo capitalino.<\/p>\n<p>No va solo. De su mano derecha pende una cuerda. Atado al extremo de la cuerda, un objeto met\u00e1lico con una forma que recuerda sint\u00e9ticamente a un perro.<\/p>\n<p>El hombre camina, aparentemente sin rumbo, durante un rato. Al final de su paseo, descubrimos que su macota de lata se ha ido progresivamente cubriendo de toda clase de peque\u00f1os objetos y desperdicios met\u00e1licos que, atra\u00eddos por el cuerpo imantado del \u201cCollector\u201d \u2013s\u00ed, se trata de una obra de arte, y s\u00ed, \u00e9se es su nombre- se pegaron a \u00e9l uno tras otro.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1375\" aria-describedby=\"caption-attachment-1375\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption alignright\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1375\" title=\"Colector, 1990-1992, Francis Al\u00ffs, Foto- Ian Dryden\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs-Foto-Ian-Dryden.jpg?resize=250%2C440\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs-Foto-Ian-Dryden.jpg?w=250&amp;ssl=1 250w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs-Foto-Ian-Dryden.jpg?resize=170%2C300&amp;ssl=1 170w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1375\" class=\"wp-caption-text\">Colector, 1990-1992, Francis Al\u00ffs, Foto: Ian Dryden<\/figcaption><\/figure>\n<p>Francis Al\u00ffs, creador de la pieza, nacido en Amberes en 1959 y cuya formaci\u00f3n inicial fue en arquitectura e ingenier\u00eda, lleg\u00f3 a M\u00e9xico en la d\u00e9cada de los 80 y aqu\u00ed se qued\u00f3.<\/p>\n<p>Creador multidisciplinar \u2013fotograf\u00eda, video, dibujo, pintura, performance y escultura son \u00e1reas en las que trabaja habitualmente, a veces de manera simult\u00e1nea dentro de la misma pieza-, su principal inter\u00e9s a lo largo de su carrera parece orbitar alrededor de ejes como las sustancias que componen el tejido social y material urbano, el movimiento, y las consecuencias\u00a0 transformadoras, a nivel simb\u00f3lico y tambi\u00e9n real,\u00a0 del mismo.<\/p>\n<p>Un punto de partida muy similar, en principio, al de Helio Oiticica.<\/p>\n<p>A pesar del salto temporal y de su diferente origen, ambos artistas muestran una clara inclinaci\u00f3n a escarbar entre los materiales, humanos y objetuales, que la ciudad tiene que ofrecerles. Una ciudad que es adem\u00e1s, para sendos creadores, grande y subdesarrollada.<\/p>\n<p>Si Oiticica le erige un altar a su amigo Cara de caballo, Al\u00ffs, por su parte, \u201clibera\u201d siete peque\u00f1as piezas escult\u00f3ricas en el circuito de recogida de basuras del Distrito Federal, y espera pacientemente a que las \u201cSiete vidas de la basura\u201d tengan lugar y, as\u00ed, alguna de estas piezas regrese, por medio de comerciantes callejeros por ejemplo, a sus manos.<\/p>\n<p>Oiticica reutiliza gruesas y toscas telas de arpillera para sus capas danzantes \u2013<em>parangol\u00e9s<\/em>-; Al\u00ffs recicla mantas de propaganda electoral para construir un refugio improvisado sobre los agujeros de ventilaci\u00f3n del metro \u2013\u201cVivienda para todos\u201d, 1994-.<\/p>\n<p>En la obra de los dos, la alianza entre cultura popular y arte culto alcanza, as\u00ed, una dimensi\u00f3n superlativa, cargada, sobre todo en el caso de Oiticica, de tintes pol\u00edticos que, no por sutiles, deben obviarse.<\/p>\n<p>Sin dar lecciones, ambos nos recuerdan en qu\u00e9 mundo vivimos, m\u00e1s all\u00e1 de las fantas\u00edas construidas por la industria del entretenimiento,\u00a0 y m\u00e1s all\u00e1 tambi\u00e9n de la propaganda ideol\u00f3gica.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1376\" aria-describedby=\"caption-attachment-1376\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1376\" title=\"Colector, 1990-1992, Francis Al\u00ffs\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs.jpg?resize=500%2C358\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Colector-1990-1992-Francis-Al%C3%BFs.jpg?resize=300%2C214&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1376\" class=\"wp-caption-text\">Colector, 1990-1992, Francis Al\u00ffs<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n del movimiento, b\u00e1sico para la existencia de las piezas de uno y otro: Al\u00ffs recorre las calles empujando un bloque de hielo hasta que \u00e9ste se deshace, quedando s\u00f3lo como residuo de la pieza un apenas perceptible rastro de humedad \u2013\u201cParadoja de la praxis.1\u201d, 1997-; Oiticica \u201cobliga\u201d a su p\u00fablico a rodear completamente sus piezas para poder observarlas bien \u2013\u201cNucleus NC1\u201d, 1960- o incluso a entrar en ellas f\u00edsicamente \u2013Grand Nucleus. 1960- a fin, no ya de contemplarlas, sino de vivirlas.<\/p>\n<p>Al\u00ffs filma a todo un batall\u00f3n de barrenderos luchando por mover una gigantesca monta\u00f1a de basura; Oiticica pone a bailar a cuantos quieran participar en la experiencia\u00a0 art\u00edstica \u201cinstigada\u201d por \u00e9l.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo detalle, sin embargo, conduce al descubrimiento de lo que yo considero que es, finalmente, uno de los principales puntos en que las trayectorias de ambos artistas divergen.<\/p>\n<p>Y es que mientras que Oiticica utiliza el movimiento como una manera de propiciar una suerte de catarsis social que ayude a expandir los l\u00edmites del arte, Al\u00ffs parece m\u00e1s interesado en el movimiento como ente aut\u00f3nomo y preexistente a su propia propuesta, como un fen\u00f3meno digno de ser estudiado, ya sea que simbolice otra cosa, que sea la materializaci\u00f3n de alg\u00fan proceso social,\u00a0 o que simplemente provoque cambios f\u00edsicos dignos de su inter\u00e9s.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1380\" aria-describedby=\"caption-attachment-1380\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1380\" title=\"Paradojas de la praxis 1, 1997, Francis Al\u00ffs\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Paradojas-de-la-praxis-1-1997-Francis-Al%C3%BFs.jpg?resize=500%2C524\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Paradojas-de-la-praxis-1-1997-Francis-Al%C3%BFs.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/Paradojas-de-la-praxis-1-1997-Francis-Al%C3%BFs.jpg?resize=286%2C300&amp;ssl=1 286w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1380\" class=\"wp-caption-text\">Paradojas de la praxis 1, 1997, Francis Al\u00ffs<\/figcaption><\/figure>\n<p>Imagina que ves desde la ventana c\u00f3mo el m\u00e1stil de una bandera gigantesca, en mitad de una plaza, se convierte, por obra y gracia del movimiento solar, en un enorme reloj bajo cuya sombra, imperceptiblemente m\u00f3vil se refugian diferentes personas a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<p>Luego imagina el sonido de una samba; imag\u00ednate a ti mismo vestido con una capa anaranjada y amarilla, presa del ritmo, observado por otros que tambi\u00e9n bailan; sudoroso, concentrado en el baile, sinti\u00e9ndote el n\u00facleo de lo que sucede.<\/p>\n<p>Y luego, decide d\u00f3nde prefieres estar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1372\" aria-describedby=\"caption-attachment-1372\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1372\" title=\"bailar y caminar\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/bailar-y-caminar.jpg?resize=500%2C406\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/bailar-y-caminar.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/bailar-y-caminar.jpg?resize=300%2C243&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1372\" class=\"wp-caption-text\">H\u00e9lio Oiticica y Francis Al\u00ffs<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando un artista prefiere cerrar su estudio y salir a la calle? 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