{"id":1581,"date":"2008-09-08T17:36:14","date_gmt":"2008-09-08T23:36:14","guid":{"rendered":"http:\/\/vinisfera.com\/r\/?p=1581"},"modified":"2010-02-16T15:05:03","modified_gmt":"2010-02-16T21:05:03","slug":"viernes-de-verano-en-el-east-village","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vinisfera.com\/r\/archivo\/1581","title":{"rendered":"Reporte desde Nueva York: Viernes de verano en el East Village"},"content":{"rendered":"<h3>Camino en una noche de verano por uno de los barrios m\u00e1s famosos de la ciudad de Nueva York, el East Village, al mismo tiempo que recuerdo en sus calles su historia.<\/h3>\n<h6>Por Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Valdez<\/h6>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Estas fachadas que veo han sido cuna de varios movimientos art\u00edsticos y culturales. Uno de ellos, The exploding Plastic Inevitable<em>,<\/em> iniciado y promovido en 1966 por Andy Warhol, uno de los padres del arte pop, consist\u00eda en una serie de conciertos de la banda de rock Velvet Underground. Fue aqu\u00ed tambi\u00e9n en donde se abri\u00f3 en 1967 un antro famoso de nombre The Electric Circus que contaba con un espacio en donde los artistas pod\u00edan hacer acrobacias, teatro, espect\u00e1culos de luces y conciertos. Entre los m\u00edticos grupos que participaron en aquella \u00e9poca se encontraban Grateful Dead, The Chambers Brothers y Sly &amp; the Family Stone.<\/p>\n<p>En este vecindario de calles angostas y edificios peque\u00f1os, individuos de todas las nacionalidades circulan entre la variedad de negocios (arte, artesan\u00edas, art\u00edculos psicod\u00e9licos, <em>piercing<\/em>) y las peque\u00f1as plazas se inundan de la m\u00fasica de algunos aficionados que tocan al aire libre.<\/p>\n<p>Desde comienzos del a\u00f1o 2000 la poblaci\u00f3n de estudiantes y j\u00f3venes profesionistas se ha multiplicado, dando paso a la apertura de nuevos, diversos y numerosos lugares de reuni\u00f3n, tales como bares, antros, restaurantes y por su puesto no pod\u00edan faltar los <em>wine bars<\/em>.<\/p>\n<p>En esta noche de viernes, donde el calor y la humedad se combinan, me detengo justamente frente a uno de estos <em>wine bars <\/em>cuyos propietarios no se quebraron la cabeza para bautizarlo, pues se llama justamente as\u00ed: Wine Bar, y es un cl\u00e1sico de Nueva York en la \u00e9poca del verano. Un aroma ligeramente dulce se respira en el ambiente. Su interior es c\u00e1lido y estrecho y las conversaciones pueden ser escuchadas por todos, algo a lo que los neoyorquinos est\u00e1n m\u00e1s que acostumbrados.<\/p>\n<p>Las paredes est\u00e1n decoradas con botellas impecablemente alineadas. La iluminaci\u00f3n, en la que prevalecen los colores rojizos, es suave. Una serie de velas oscuras le dan un toque delicado y a la vez rom\u00e1ntico a las mesas altas de madera, pintadas en un tono verde olivo. Wine Bar ofrece un espacio \u00edntimo, acogedor y a la vez sofisticado, ideal para disfrutar de un buen vino, de entre su larga y respetable lista (40 d\u00f3lares por copa y 250 por botella).<\/p>\n<p>Me encuentro con Kyle, gerente<em> <\/em>del lugar. Este hombre no pasa de los 40 a\u00f1os, estatura media, tez morena, ojos grandes oscuros, alegre y carism\u00e1tico. Lleva una camisa negra casual de manga corta, atuendo com\u00fan en el personal que trabaja en este tipo de negocios.\u00a0 Originario de L\u00edbano, Kyle realiz\u00f3 sus estudios de arte culinario en Francia y posteriormente se mud\u00f3 a Nueva York. Ha trabajado aqu\u00ed desde su apertura, hace alrededor de cuatro a\u00f1os y ahora est\u00e1 al cargo. Comenta que la idea inicial era abrir un espacio con mesas comunales para dar una sensaci\u00f3n de calidez y cercan\u00eda entre los clientes y as\u00ed facilitar y promover la interacci\u00f3n entre ellos, y quiz\u00e1 la creaci\u00f3n de nuevas amistades, puesto que en esta cosmopolita ciudad, en ocasiones se pueden desarrollar conversaciones entre extra\u00f1os con cierta facilidad, pero formar un lazo mas all\u00e1 de ello resulta un poco m\u00e1s dif\u00edcil, debido a la infinidad de idiomas, razas, creencias y estilos de vida.<\/p>\n<p>Kyle dice que los vinos que se ofrecen son de la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea, b\u00e1sicamente de Italia, Francia y Espa\u00f1a. Varios de ellos son vinos boutique, lo que le da al bar un toque de exclusividad. Al preguntarle por los vinos mexicanos dice que no se atrever\u00eda a dar una opini\u00f3n ya que hace algunos a\u00f1os tuvo la oportunidad de probar uno o quiz\u00e1 un par de ellos, lo cual recuerda vagamente.<\/p>\n<p>Enseguida me habla de la forma en la que exhorta a sus clientes a degustar el vino. En una bandeja de madera coloca tres vasos de cristal y en cada uno sirve una peque\u00f1a cantidad de vino, ya sea del mismo tipo de uva o de caracter\u00edsticas muy similares. As\u00ed, los clientes pueden aprender, comparar y apreciar los diferentes sabores, cuerpos y aromas y acompa\u00f1ar el de su agrado con algo para picar o bien con una cena completa. Un detalle que percib\u00ed y que Kyle confirma, es que al probar los vinos de los tres diferentes pa\u00edses, sucede que a varios de los clientes que gustan de los franceses y los espa\u00f1oles, les cuesta un poco decidir entre uno u otro y al final, en su mayor\u00eda, optan por los ib\u00e9ricos. Esto no deja de parecerme raro, tomando en cuenta que un gran n\u00famero de consumidores, no s\u00f3lo de vinos sino de cualquier otro art\u00edculo, piensan que a mayor precio mayor calidad, lo cual no siempre es as\u00ed.<\/p>\n<p>\u201cEl vino es como el ser humano: uno puede formarse una idea de \u00e9l, pero nunca se sabe como es realmente hasta que se le prueba\u201d, dice Kyle. A\u00f1ade que en los cuatro a\u00f1os que este bar ha estado en funcionamiento, es apenas en este \u00faltimo en donde \u00e9l ha notado un incremento en el inter\u00e9s por parte de los neoyorquinos en el vino (es por eso que en sus inicios este espacio fue bautizado simplemente como Wine Bar, ya que no exist\u00edan muchos lugares de este tipo). Por supuesto que hoy en d\u00eda visitar un <em>wine bar<\/em> y someterse a la fascinante experiencia de la degustaci\u00f3n es cada vez m\u00e1s popular en la Gran Manzana. El clima juega un papel importante en el consumo, ya que por lo regular en verano los clientes eligen en su mayor\u00eda los vinos blancos o rosados (por servirse fr\u00edos) y en invierno son preferidos los rojos (que se beben a temperatura ambiente).<\/p>\n<p>Aunque Wine Bar es frecuentado por los m\u00e1s diversos clientes (desde el corredor de bolsa, hasta el estudiante de New York University), el mayor porcentaje lo constituyen las mujeres, las parejas en su primera cita y las personas relacionadas con la industria de la moda. Tambi\u00e9n se han visto algunas celebridades, como la hermana de Paris Hilton y Mikhail Baryshnikov (conocido como Alexander Petrovsky en la popular y muy conocida serie de televisi\u00f3n <em>Sex and the City<\/em>).<\/p>\n<p>Mientras la c\u00e1lida noche transcurre, disfruto de una ensalada de cangrejo mezclada con ar\u00fagula y pepino y sazonada con menta fresca y cominos, a la vez que mis sentidos se deleitan con una copa de vino blanco espa\u00f1ol Albari\u00f1o de la regi\u00f3n de Rias Baixas en Galicia. Mirando hacia el exterior, observo a trav\u00e9s del cristal a la multitud que inunda las calles. Con curiosidad escucho una conversaci\u00f3n sostenida en la mesa de al lado, entre un fot\u00f3grafo y una de sus modelos en la que \u00e9l comenta que al estar en este lugar, le hab\u00eda surgido la idea de incluir una copa de vino como un nuevo elemento en una sesi\u00f3n de fotograf\u00eda previamente agendada. En la mesa de atr\u00e1s un tr\u00edo de amigas comentan algunos detalles sobre sus citas amorosas.<\/p>\n<p>De pronto acude a m\u00ed esa frase mexicana tan popular de \u201cla \u00faltima y nos vamos\u201d. Me decido por un sauvignon blanc <em>Chateau La Gatte<\/em>, de Bordeaux. Ligeramente seco. Mientras lo bebo tranquilamente, observo la poca gente que a\u00fan circula por las calles. En mi imaginaci\u00f3n corre la pel\u00edcula de lo que ha sido esta experiencia, y a juzgar por ello, puedo decir que visitar un wine bar en Nueva York es mucho m\u00e1s que simplemente disfrutar de una copa de vino, es incitar a la imaginaci\u00f3n a dar un recorrido fascinante por el mundo a trav\u00e9s de los sentidos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/NY-1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1584\" title=\"NY 1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/NY-1.jpg?resize=300%2C214\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"214\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camino en una noche de verano por uno de los barrios m\u00e1s famosos de la ciudad de Nueva York, el East Village, al mismo tiempo que recuerdo en sus calles su historia. 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