{"id":1595,"date":"2008-09-08T18:13:44","date_gmt":"2008-09-09T00:13:44","guid":{"rendered":"http:\/\/vinisfera.com\/r\/?p=1595"},"modified":"2011-03-02T12:51:09","modified_gmt":"2011-03-02T18:51:09","slug":"jeff-koons-la-vida-como-un-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vinisfera.com\/r\/archivo\/1595","title":{"rendered":"Jeff Koons: la vida como un juego"},"content":{"rendered":"<h3>Sus obras est\u00e1n hechas a lo grande. Vulgar y materialista para algunos, agudo para otros, la propuesta de este artista estadounidense reconcilia el arte contempor\u00e1neo con la sociedad, incluso a niveles masivos.<\/h3>\n<p><strong>Por Beatriz Bastarrica<\/strong><\/p>\n<p><strong><!--more--><span style=\"font-weight: normal; font-size: 13px;\">1955. Jeff Koons nace en York, Pensilvania, hijo de un decorador de interiores y de una ama de casa.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>1977. Nueva York. El hijo del decorador de interiores, tras estudiar arte en Chicago durante tres a\u00f1os, trabaja vendiendo boletos de admisi\u00f3n en el MOMA. Cada ma\u00f1ana, los visitantes del museo se topan con \u00e9l: chaleco floreado, sonrisa rotunda y una enorme flor de pl\u00e1stico inflable en la solapa del saco. En este momento Koons ya tiene muchos planes para su vida futura.<\/p>\n<p>1991. Nueva York. El ya planetariamente conocido artista e hijo del decorador de interiores se disfraza de nuevo, esta vez para posar junto a una de sus obras: <em>White Terrier<\/em>, un cachorrito blanco impoluto de West Highland Terrier, hecho en porcelana. Lleva un traje azul de la d\u00e9cada de los sesenta y su cabello est\u00e1 peinado con sumo cuidado, de lado.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1598\" title=\"Jeff Koons 1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-1.jpg?resize=500%2C368\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-1.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-1.jpg?resize=300%2C220&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>A Jeff Koons le gusta disfrazarse. Forma parte constante de su forma de entender el arte. El c\u00f3mo se tome esa costumbre, entre muchas otras, aqu\u00e9l que se enfrente a su obra, dictar\u00e1 el juicio final que se cree sobre ella. Porque cuando se trata de Koons, inevitablemente, siempre hay un juicio, una opini\u00f3n. Por ejemplo, al inicio de su carrera de artista, Koons invirti\u00f3 parte del dinero que hab\u00eda ganado como corredor de bolsa en Wall Street \u2013otra de sus ocupaciones no directamente relacionadas con el arte\u2013 en fotograf\u00edas-anuncio de autopromoci\u00f3n en las que aparec\u00eda en actitudes \u201cexitosas\u201d \u2013rodeado de lujos extravagantes, o ense\u00f1ando a un grupo de ni\u00f1os c\u00f3mo triunfar en la vida\u2013 y que fueron publicadas en diferentes revistas de arte. Esta clase de publicidad es criticada por algunos como superficial, materialista y falsa. Por el contrario, otros piensan que es aguda y meta-art\u00edstica.<\/p>\n<p>Las opiniones tambi\u00e9n se dividen a la hora de analizar series como <em>Made in Heaven<\/em>, que cre\u00f3 para celebrar su amor por la actriz porno italiana Cicciolina<\/p>\n<p>\u2013con la que acabar\u00eda cas\u00e1ndose, m\u00e1s tarde divorci\u00e1ndose y finalmente, luchando en los tribunales por la custodia del hijo com\u00fan, en una interminable batalla de m\u00e1s de 15 a\u00f1os\u2013.<\/p>\n<p>En esta serie de fotograf\u00edas y esculturas, que se pudo ver por primera vez en la Bienal de Venecia de 1990, Koons, desnudo, aparece caracterizado como astro del sexo, en actitudes expl\u00edcitas, pornogr\u00e1ficas, con su amor del momento. Esta vez el disfraz es la desnudez. Y esa desnudez, por momentos resulta casi inocente, de vulnerable que se nos presenta el artista en cada una de las escenas. (La intenci\u00f3n, declarada, del artista con esta serie, era eliminar el miedo, la verg\u00fcenza y la culpabilidad de la mente de quienes disfrutaran de las im\u00e1genes, todo ello por obra y gracia de la imbatible combinaci\u00f3n amor-sexo.) Hubo cr\u00edticos, sin embargo, que tacharon a Koons, a ra\u00edz de la presentaci\u00f3n de la serie, de sensacionalista, y lo vieron como la encarnaci\u00f3n de lo peor de la d\u00e9cada de los 80, a la que ya cre\u00edan finiquitada.<\/p>\n<p>No todas las piezas de Jeff Koons implican su aparici\u00f3n con o sin alg\u00fan disfraz. La mayor parte de los te\u00f3ricos concuerda en que sus mejores obras son las tridimensionales, y dentro de esta categor\u00eda, muchas han resultado casi \u00e9picas en cuanto a su recepci\u00f3n por parte de la sociedad. Sucedi\u00f3, por ejemplo, con la gigantesca <em>Puppy<\/em>, un cachorro de terrier de m\u00e1s de diez metros de alto compuesto por una estructura met\u00e1lica recubierta totalmente por plantas y flores de distintos colores que pudo verse primero en Alemania, m\u00e1s tarde en Australia y finalmente, a las puertas del museo Guggenheim de Bilbao.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1599\" title=\"Jeff Koons 3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-3.jpg?resize=500%2C406\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-3.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-3.jpg?resize=300%2C243&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las reacciones frente a esta pieza fueron sorprendentemente similares tanto en c\u00edrculos especializados como por parte del p\u00fablico no experto. (Un amigo, artista y profesor de arte, asevera, en mi opini\u00f3n muy acertadamente, que la importancia de <em>Puppy<\/em> radica en que volvi\u00f3 a conectar, a lo grande, al arte con la sociedad, despu\u00e9s de muchas d\u00e9cadas de aislamiento del uno con la otra). La gente, a\u00fan hoy, acude en masa a contemplar al cachorro gigante, a disfrutar de su presencia demoledora.<\/p>\n<p>Analizando detenidamente todas estas acciones art\u00edsticas, es f\u00e1cil darse cuenta de que, independientemente de que concuerde con nuestro gusto personal, la propuesta de Koons es coherente de una manera apabullante.<\/p>\n<p>Una frase del propio artista podr\u00eda resumir esta propuesta y a la vez, explicar el por qu\u00e9 de su coherencia: \u201cLo que quer\u00eda y a\u00fan quiero, es ayudar a la gente a aceptar su propia historia, su propio bagaje cultural\u201d.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 el quid, la esencia de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Los detractores de Koons lo tildan de vulgar \u2013esculturas protagonizadas por Michael Jackson con su chango o por cochinitos acompa\u00f1ados de querubines, son ya cl\u00e1sicas en su producci\u00f3n\u2013, de superficial, de elegir como materia de trabajo elementos de la cultura de masas que no se caracterizan precisamente por su valor intelectual intr\u00ednseco, para luego, adem\u00e1s, no reflexionar sobre ellos con la debida profundidad. \u00c9l, se defiende argumentando que todas las manifestaciones culturales son v\u00e1lidas y que nadie deber\u00eda avergonzarse de todo aquello que integra su cultura, sino que al contrario, deber\u00edan aceptarlo.<\/p>\n<p>Eso es, ni m\u00e1s ni menos, lo que \u00e9l mismo hace al celebrar su sexualidad con Cicciolina, o al crear toda una serie de esculturas que reproducen a gran escala los juguetes preferidos del hijo, cuya custodia nunca consigui\u00f3: aceptarse, vivir con un j\u00fabilo casi pueril, jugar despreocupadamente con los elementos que conforman su mundo. Si el espectador se cree toda esta filosof\u00eda o no, es ya otro asunto.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1600\" title=\"Jeff Koons 4\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-4.jpg?resize=400%2C549\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"549\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-4.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/vinisfera.com\/r\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/Jeff-Koons-4.jpg?resize=218%2C300&amp;ssl=1 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sus obras est\u00e1n hechas a lo grande. 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