Hugo D'Acosta - Ensenada

Nombrando el vino, disertaciones entre tachas y palomitas.

El proceso –para algunos inicial, para otros concluyente, para unos inspirado y para otros más sólo el resultado de varios estudios casi matemáticos– de nombrar el vino realizado (o por realizar) puede ser toda una aventura. En este escrito, Hugo nos comparte sus reflexiones sobre dicho proceso.

Por Hugo D’Acosta

Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia que me puso a reflexionar sobre lo que quizá sea uno de las decisiones mas difíciles en el proceso creativo de un enólogo: el nombre que se le pone a un vino. Increíble pero cierto, ponerle nombre al vino que uno hace es aunque usted no lo crea, una decisión mayor. Este acto que pasa por innumerables y diversos “pensamientos”, no termina de sorprenderme. Conozco colegas que se debaten entre el nombre de sus seres amados y la alcurnia que los protege de este a veces tan ordinario mundo mundano. Otros hacen referencia a ligas históricas o grandes nombres monumentales, sean haciendas, villas, Châteaus o cualquier otro evento de alta arquitectura. Afortunadamente también hay muchos que lo toman por el lado amable y simplifican en palabras elocuentes como la palabra “palabra”.

No hay límite, todo lo que se nos pueda ocurrir es susceptible de “llegar a una etiqueta”. Aquí se puede conjurar ciencias exactas u ocultas, literatura clásica o postmoderna. Créanme,  no hay límite. Una vez que sucede, quiero decir, que uno (o de quien estemos hablando) se atreve a escoger  una palabra que representara a nuestra atrevida “enología embotellada”, hay que pasar por lo que en este evolucionado mundo occidental nos protege de esta ola de imitadores, falsificadores, papás piratas o inspirados oportunistas: “registrar la marca” –pomposo acto  ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Además de rogarle a Walter Mercado que no exista en la exotérica República Mexicana algo que se parezca, suene o pudiera prestarse a confundir a nuestros pobres y desprotegidos consumidores.

Se imaginan que mi amigo “el tepo” con el que platico en San Antonio de las Minas se encontrara un vino tinto gran reserva de marca “Tonaya”,  ¡peligro! ¿Usted cree que ahí termina la insospechada aventura? pues no. Hoy tenemos además, para fortuna de todos los que celebramos este sonado y merecido Bicentenario (espero que lo de bi no se malinterprete), funcionarios que pueden no nada más proteger la intelectualidad de este país, sino la moral propia de sus habitantes.

Fe de hechos (o como se diga): yo, Hugo, de apellido D’Acosta, sexto de una familia clasemediera, hasta hoy no aficionado a las drogas (estoy esperando a que legalicen el té verde) manifiesto bajo protesta de decir verdad (como doctor house):

1)   Que gracias al escrito recibido del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, me entero de que existe una droga (en el bajo mundo) que se conoce con el nombre de “tacha”.

2)    Que agradezco la sapiencia y experiencia en psicotrópicos de la Lic. Patricia Eguia Pérez, que no sólo amplió mi vocabulario sino que además, me protegió de no andar en boca de terceros con murmullos de “enólogo pervertido e inmoral”.

3)   Que he escuchado innumerables veces la palabra “tacha”, en esta bella parte de México de maestras de jardines de niños y desprestigiadas guarderías subrogadas.

4)   Que los niños que yo conozco sean de guardería subrogada, privada u operada por nuestro inmaculado IMSS, no se quieren sacar “una tacha” ni en la escuela, ni en las tareas; sean estas de carácter académico o doméstico.

5)   Que nunca fue, ni ha sido mi intención hacer cualquier tipo de propaganda a los malos con quien tan ferozmente nuestro gobierno se debate.

6)   Que con el fin de salvar mi desprestigiado quehacer profesional buscaré que los fieles consumidores de esta antes rosada y hoy sonrojada bebida, la pidan con la frase “me traes una botellita del innombrable”.

Ahora, mi reflexión personal.

Para ponerle nombre a unos de mis vinos, lo primero que hago, es el vino. Luego lo pruebo y finalmente con este cúmulo de experiencias, imagino, sueño.

Tacha es el bello nombre que encontré para definir un vino rosado que se hace “manchando” con las cáscaras,  al jugo de la uva. Busqué, investigué y esto es lo que encontré:

“Tachismo”

  • El nombre procede del francés “tache«, que significa mancha, y fue utilizado en 1954 para designar a una pintura que emplea manchas y manchones de colores.
  • Algunos críticos le denominan «Art Autre» con el fin de designar a una pintura que debería diferenciarse de cualquier otro género preexistente.
  • Valora la expresividad del artista y su proyección psicológica en la obra artística.
  • Es una pintura en la que se anula todo tipo de estructura formal o conceptual y que no se somete a ningún principio teórico.
  • No se encuentra en ella forma alguna que recuerde al mundo exterior ni al objeto inventado.

Referencia: Jean Fautrier (1989-1964).

Segunda reflexión.

Después de tan ilustrativo capítulo con nuestras autoridades, me recuerda, refresca y reafirma el nombre que lleva el proyecto donde no sólo hacemos “tachas” sino también los vinos Tinta del Valle y Portada:  “Ácrata” (sin gobierno) por algo será.

Tercera reflexión.

Los nombres que son no registrables están protegidos en si mismos, me recuerda a mi siempre presente e insustituible compadre Toño Badán QEPD que me decía: “compadre, las sociedades o asociaciones tienen que ser de palabra, tienen que ser virtuales para quitarle la tentación a todos estos hijos de […] a que se las roben o las secuestren.”

Ya tengo el nombre de mi nuevo vino: Clandestino. No creo que sea necesario registrarlo.

–Hugo D’Acosta López.

+ el oficio de IMPI es el # 117168 expediente 1100956


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Comentarios

7 respuestas a «Nombrando el vino, disertaciones entre tachas y palomitas.»

  1. Jacqueline Jiménez

    Realmente no deja de sorprenderme que el Sr. D'Acosta además de elaborar vinos extraordinarios y de estar tremendamente ocupado aquí, allá y acullá, todavía se dé el tiempo para estas reflexiones tan coloquiales y que, sin saberlo, nos proporcionan argumentos adicionales de venta para todas sus creaciones.
    Jacqueline

  2. Adrián García

    De verdad es una pesadilla esto del registro de los nombres, el IMPI acepta los papeles para iniciar los trámites de cualquier marca sin hacer ningún tipo de investigación a profundidad con el afán de que uno les suelte el dineral que cobran por dichos registros, y al final a todos los nombres y las marcas les encuentran un pero. Total que uno se queda sin la supuesta protección que ellos ofrecen a nuestras ideas y nuestras marcas, y tambien sin los módicos tres mil o cuatro mil y tantos pesos que cobran solo por ingresar los papeles, (no hay devoluciones por supuesto y no existe ninguna garantía de que se obtendrán resultados positivos) Claro somos nosotros los ciudadanos productivos, que no queremos actuar por encima de la ley, los encargados de pagar los sueldos de esta terrible clase burócrata sin escrúpulos. Tengo un vino que se llama Piluchas, ésta es una palabra que inventé a los cinco años para denominar así a las travesuras. Curiosamente en Chile significa "DESNUDAS", así que si uno teclea en el internet "PILUCHAS" aparecen varias páginas de pornografía del país del sur. Gracias a esto me fue negado el registro de mi marca por ir en contra del artículo 4º de la Ley de la Propiedad Industrial que dice así:

    Artículo 4o.- No se otorgará patente, registro o autorización, ni se dará publicidad en la Gaceta, a
    ninguna de las figuras o instituciones jurídicas que regula esta Ley, cuando sus contenidos o forma sean contrarios al orden público, a la moral y a las buenas costumbres o contravengan cualquier disposición legal.

    Total, lo único positivo que saco de esto es que si no puedo registrar ese pervertido, provocador, pero sobre todo inmoral nombre ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, nadie más lo podrá hacer, así que como dice Hugo, ya está protegido por si mismo el nombre.
    A manera de reflexión personal, no me sorprendió mucho que las retorcidas mentes de aquellos funcionarios traten de esconder sus oscuros y morbosos pensamiento tras el argumento de que están protegiendo la moralidad y las buenas costumbres de este inocente y sano pueblo mexicano, pero lo que si llama mi atención de forma irremediable es que la desnudez siga siendo considerada como algo inmoral, ¿en qué año dicen que estamos?, ¿que no se supone que ya habiamos llegado al 2010, o soy yo el que está algo confundido?, y si no soy yo, entonces ¿por qué diablos no les han avisado a tan jocosos personajes del IMPI que ya dejamos atras el siglo XIX? y por último, entonces propongo que salgamos todos de nuestras para vestir tan impudicas obras que se encuentran exhibiendose como si nada en diversos museos y avenidas de todo el País. Querida y bella Diana, ahora que estoy en el chilango, ¡prepárate!, porque te acabo de conseguir un lindo vestido para que dejes de inundar con esa inmoral figura tuya, las miradas de los cientos de miles de transeúntes que irremediablemente pasan por la Reforma. ¿Será que los del IMPI clausuren la circulación por esa importante avenida cuando se percaten que existe tan terrible muestra de inmoralidad es esa zona de la Ciudad de México?
    Saludos a todos… y muchas gracias Hugo por permitir que temas como estos se conozcan y se difundan.
    AG

  3. Lorena Muro

    Hugo !!! Viva la Revolucion Permanente!!

  4. Cesar Venta

    Podremos decir que sera la version mexicana de " La Tache" de DRC….pero en rosado….( BROMA)
    Felicidades y gracias por todo el impulso que lehas dado a los vinos mexicanos.
    Cesar Venta
    Veracruz, Mex.
    cevesu@elalba.com.mx


  5. Yo diría que tal y como cita Hugo, se trata de un proceso de sueños, de creatividad, de imaginación.. Es como nombrar a un hijo, cosa que no se hace a la deriva en definitiva. Y sin lugar a dudas y robándome un poco la idea, Adrián se saco un 10 llamándole PALABRA a su vino.

  6. Anabella

    Me encanto el "tache" que viene del frances me puedo imaginar a Mamita que le encantaba decir
    -Ahi esta la mancha-
    Mas apegado a lo de Tacha si seria Clandestino.
    Un saludo y espero este invierno si nos veamos en PV

  7. Oscar López Tapia

    Definitivamente, Hugo estoy de acuerdo con lo que publicas, en lo que se refiere a poner nombre a la marca del vino a veces comentando con amigos le digo " Que muchas veces el vino escoje su propio nombre y nosotros le damos la forma exacta para ello…"me eh topado aveces dentro de la comercilizadora que represento con nombres algo extravagantes y lujosos de vinos, y destilados pero no representan muchas veces el sabor y cuerpo, el nombre del producto debe yo creeo en mi poca experiencia es ser impactante y facil de recorda hasta a veces muchos buscan en libros y encuentran palabras muy dificiles de "prenunciar" jajaja y creeo que este dificil paso es para todo tipo de vinos,destilados, etc.. este es mi muy humilde opinion gracias Hugo